23 AÑOS
Hoy 5 de abril, se cumplen 23 años de la entrega de mi vida, por parte de los gobernantes de mi país, en ese período, a las autoridades de Estados Unidos; violando todos mis derechos, obviando hasta el más mínimo procedimiento jurídico. ¡Fui víctima del más vil de los SECUESTROS!
Cuando fui secuestrado mis abogados interpusieron una demanda de Hábeas Corpus ante el gobierno de los Estados Unidos; en la resolución de dicha demanda, quedó claro que Honduras no presentó protesta ante USA por este hecho; fue una anuencia tácita a este irregular procedimiento.
Han sido 23 años en los que cada día ha sido de lucha permanente, en busca de "recuperar mis derechos". Algo por demás doloroso, pues los derechos se adquieren al nacer y de los mismos no nos han de despojar. ¡Sin embargo, esa es mi triste realidad!
Fui llevado a tres juicios, en los que fui sentenciado y condenado ilegalmente. Dichas condenas se apoyaron en testigos amañados, en conjeturas ajustadas al capricho de los fiscales de turno. Las sentencias que me impusieron desbordan cualquier pena aplicada en nuestro país.
Por otro lado está mi estatus dentro del régimen penitenciario, los años pasan y no logro ser incluido en programas que alivien mi permanencia en este sitio. Justo en este momento mi abogado ha radicado una demanda, para ver si es posible que esta situación cambie. No pido privilegios, simplemente que se me permita lograr lo que por tiempo y conducta me corresponde.
En este triste aniversario, ¡23 años! sería sano y justo, por el respeto que todo ciudadano merece y que ampara la Constitución, que a quienes corresponda, den cumplimiento a lo que manda la ley, con relación a velar por los derechos, a exigir su cumplimiento, sea quien sea el ciudadano violentado.
Reflexionando, me llena de esperanza el ver que en el país la lucha por mantenernos dentro de un régimen democrático, es constante. Por esto no pierdo la fe de que algún día, en algún momento, seré resarcido de los atropellos sufridos, y podré regresar a mi patria, al lado de los míos, a finalizar mi vida.
Pido a Dios ponga sus manos llenas de bondad en nuestro país y como hermanos los hondureños puedan vivir en paz, la violencia cese, y retorne la armonía. ¡Que la tolerancia y el respeto a la vida se impongan!
Juan Ramón Mata del Pozo
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